Valoremos el servicio a Dios | Jeremiah Burroughs

Debemos valorar el deber a un nivel más elevado en lugar de distraernos por cada ocasión trivial. De hecho, un cristiano valora tanto cada servicio de Dios que, aunque algunos pueden ser a los ojos del mundo y de la razón natural un asunto leve y vacío o elementos miserables y necedades, la autoridad del mandamiento sobrecoge tanto su corazón que está dispuesto a gastarse y ser gastado en su cumplimiento dado que Dios lo exige. Lutero expresó que las obras ordinarias que son hechas en fe y a partir de la fe, son más preciosas que el cielo y la tierra. Y si esto es así, y un cristiano lo sabe, no debe distraerse con pequeños asuntos, sino que debe responder a todas las ocupaciones y resistir todas las tentaciones, como Nehemías hizo con Sanbalat, Gesem y Tobías (cuando quisieron obstaculizar la construcción del muro) con esto: «Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir a vosotros» (Neh. 6:3).

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