Job 2:9 Manteniendonos íntegros

Job 2:9 Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.

Este fue el consejo que Job escuchó de parte de su esposa al estar en un estado sumamente lamentable, en las circunstancias que Job se encontraba era muy tentador querer pecar contra el Todopoderoso, pero Job sabía que no había necesidad de pecar, que su malestar no era castigo divino, ya que él se había conservado en integridad para la gloria de DIOS Job 23:10-11, que por encontrarse él en deplorable estado no significa que existan motivos suficientes para blasfemar o desear maldecir al Omnipotente, en situaciones como estas es que debemos de entender lo que él mismo aseveró Job 2:10 Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios. Por lo cual, nuestro deber está en imitar el ejemplo que se nos da de las escrituras, conservémonos íntegros, aunque lleguemos a dudar, aunque deseemos claudicar, no cedamos a la tentación de apostatar, por muy oscuro o confuso que sea nuestro sufrimiento.

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