El contentamiento relacionado con la abnegación | Jeremiah Burroughs

Nunca hubo un hombre o una mujer tan contento como el hombre o la mujer que se niega a sí mismo. Nadie se negó a sí mismo tanto como lo hizo Jesucristo. Dio Sus mejillas a los golpeadores; no abrió Su boca; fue como un cordero cuando es llevado al matadero; no hizo ningún ruido en la calle. ¡Oh, se negó a sí mismo por encima de todo, y estaba dispuesto a vaciarse! Y así mismo fue el más contento que alguna vez ha existido en el mundo. Cuanto más nos acerquemos a aprender a negarnos a nosotros mismos como lo hizo Cristo, más contentos estaremos. Y al conocer mucho de nuestra propia vileza, aprenderemos a justificar a Dios. Cualquier cosa que el Señor ponga sobre nosotros, Él sigue siendo justo, porque tiene que tratar con la criatura más miserable. El corazón descontento está turbado porque no tiene más consuelo, pero el hombre que se niega a sí mismo se maravilla de que tenga tanto consuelo como el que tiene.

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