Cuidémonos del orgullo espiritual 1 | Timothy Rogers

Cuidémonos del orgullo espiritual. Los contritos y humillados son los que Él considera. Al orgulloso Él mira de lejos (cf. Sal. 138:6). Aunque el Señor está en lo alto, tiene en consideración a los humildes; pero a los soberbios los conoce de lejos. Es decir, con desprecio y desdén. No es más que nuestra ignorancia lo que nos hace orgullosos: Ignoramos a Dios, y la multitud y la grandeza de nuestros pecados. Si consideráramos con frecuencia la Gran Majestad de Dios y nuestra propia villanía, no sería posible que fuéramos orgullosos. ¡Su Santidad y nuestra Contaminación! ¡Su poder pleno y nuestra debilidad! ¡Su Gloria y nuestra Oscuridad! ¡Su Eternidad y nuestro propio ser que se desvanece! ¿Qué comparación se puede hacer entre el Gran Gobernante del mundo y nosotros que vivimos en casas de barro?

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