¡Clamemos al SEÑOR en medio de la agonía!

Salmos 61:2 Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo.

El versículo es la súplica de cada creyente que se encuentra sumergido en aflicciones, son los deseos de clamor de todo aquel que tiene necesidad de auxilio o ayuda producidos por el temor a consecuencia de la aflicción turbadora. Las Escrituras nos reflejan luz que nos enseñan cómo soportar el desaliento abrumador, podemos contemplar en ellas que no estamos solos, que nos dicen a quién acudir, que hay un sostén o lugar estable para nosotros, aunque desfallezca nuestro ser. Confiemos en el aliento que se nos da a través de las palabras escritas del SEÑOR. Vengamos a Él, sometámonos a Él en ruegos de oración, clamando por su amparo en medio de la turbación, que hundidos en los confines de la adversidad veamos que tenemos seguridad; nuestra esperanza está en Él, no hay ni existe en toda la tierra mayor refugio protector que DIOS mismo.

Salmos 61:3 Porque tú has sido mi refugio, Y torre fuerte delante del enemigo. 

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