Clamar aun en la confusión

Salmo 79:1-2 Oh Dios, vinieron las naciones a tu heredad; Han profanado tu santo templo; Redujeron a Jerusalén a escombros. Dieron los cuerpos de tus siervos por comida a las aves de los cielos, La carne de tus santos a las bestias de la tierra.

En momentos de confusión es posible clamar con gran fuerza y dolor. El salmista se encuentra hundido entre el caos al observar la trágica situación del pueblo, la calamidad llego aún extremo que la descripción que hace el salmista es totalmente atroz porque habían profanado el templo de Jehová, redujeron a Jerusalén a escombros, dieron los cuerpos de sus siervos por comida a las aves de los cielos, la carne de sus santos a las bestias de la tierra.

La dura situación del pueblo de Israel era agonizante y el salmista expresa su congoja, lamento y aflicción ante todo lo que ocurre en medio de esta realidad tan drástica. Para nosotros es notorio que podemos clamar al SEÑOR y expresarnos aun en el contorno de la confusión. El dolor puede ser perturbador, pero poder recurrir al SEÑOR en situaciones rigurosas es consolador.

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