Camino futuro en las manos del Señor | Octavius Winslow

Por más que tu camino futuro pueda ser nuevo, inexplorado y desconocido, cada paso está explorado, trazado, dispuesto y previsto en el pacto eterno e inmutable de Dios. Para Aquel que nos guía, que nos acepta en el Hijo de Su amor, que conoce el final desde el principio, no es un camino nuevo, incierto u oculto. Le agradecemos que, mientras Él sabia y bondadosamente vela todo el futuro de nuestro conocimiento, todo ese futuro —su más mínimo suceso— es tan claro y visible para Él como el pasado. Nuestro Pastor conoce los caminos curvados a través de los cuales conduce a Su rebaño con habilidad, gentileza y seguridad. Él mismo ha viajado por ese camino y ha dejado las huellas de Su presencia en el camino. Y a medida que cada seguidor avanza, el nuevo camino que se muestra a cada paso, puede exclamar exultantemente: «Veo la huella de mi Señor. Aquí fue mi Maestro, mi Líder, mi Capitán, dejándome un ejemplo de que debo seguir Sus pasos». ¡Oh, es un pensamiento repleto de fuerte consuelo y bien calculado para ceñirnos para el próximo año: el Señor conoce y ha ordenado cada paso del camino inexplorado en el que estoy a punto de entrar!

Otra meditación: también la infinita previsión, sabiduría y bondad, que han marcado cada línea de nuestro nuevo camino, también han contemplado toda su necesidad. Cada exigencia de la historia del nuevo año ha sido anticipada. Cada necesidad traerá su suministro apropiado y adecuado. Cada perplejidad tendrá su guía; cada angustia, su consuelo; cada tentación, su defensa; cada nube, su luz. Cada aflicción sugerirá su lección. Cada corrección impartirá su enseñanza. Y cada misericordia transmitirá su mensaje de amor. La promesa se cumplirá al pie de la letra: «Y como tus días serán tus fuerzas» (Dt. 33:25).

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