Ayudando a un abuelo que está en aflicción

Los abuelos en duelo lloran dos veces. Se lamentan por la pérdida del nieto que falleció y les aflige el dolor de su propio hijo al enfrentar la muerte del niño. Si usted conoce un abuelo en esta situación recuerde que ellos también necesitan su cuidado y apoyo, ya que suelen ser ignorados. Su dolor tiende a verse eclipsado por el dolor de la familia inmediata del niño y es común que sufran en silencio. Procure mostrarles que son importantes, converse con ellos y busque pasar tiempos juntos. Cuando ellos le compartan algún pensamiento o sentimiento acerca de su pérdida, escuche sin juzgar y no ofrezca algún consejo. Sea un compañero empático y compasivo durante su tiempo de duelo.

Un niño o un adulto joven ha muerto. Todos los que amaban al niño ahora se enfrentan al duelo por esta trágica y prematura muerte. Los padres del niño tienen el corazón roto, pero, ¿qué hay de los abuelos? ¿Cómo podrían sentirse? ¿Cómo podrían ser ayudados con su dolor único?

Este artículo le guiará en maneras de convertir su preocupación por los abuelos en una acción positiva. 


Entender de que el dolor de un abuelo es único.

Cuando un nieto muere, el abuelo a menudo llora la muerte en muchos niveles. El abuelo probablemente amaba mucho al niño desde muy temprana edad y pudo haber estrechado un lazo cercano con él o ella. La muerte crea un agujero en la vida de los abuelos que no puede ser llenado por nadie más. Por otro lado, los abuelos que no estaban cerca del niño que murió, tal vez porque vivían muy lejos, también podrían llorar la pérdida de una relación que nunca tuvieron.

Los abuelos afligidos también se enfrentan a ser testigos de su hijo — el padre del niño que murió — llorando la muerte. El amor de un padre por un niño es quizás el más fuerte de todos los lazos humanos. Para los padres del niño que murió, el dolor de la pena puede parecer intolerable. Para los abuelos, ver a su propio hijo sufrir así y sentirse impotente para aliviar el dolor puede llegar a ser algo insoportable.

Reconocer la búsqueda del significado para los abuelos.

Cuando alguien que amamos muere, tendemos a reflexionar sobre el significado de la vida y la muerte. Cuando un niño o un joven fallece, dicha búsqueda puede ser especialmente dolorosa. Pensamos “La gente joven se supone no debe morir,” pero la muerte viola el orden natural de la vida y suele parecer terriblemente injusta.

Para los abuelos, que pueden haber vivido largas y ricas vidas, la lucha por entender la muerte puede ocasionar sentimientos de culpa. “¿Por qué Dios no me llevó a mí?” el abuelo puede preguntarse a sí mismo. “¿Por qué no podría haber sido yo?” Estos sentimientos son normales y necesarios. Usted puede ayudar animando a los abuelos a hablar de ellos.

Respetar la fe y la espiritualidad

Muchas personas desarrollan fuertes compromisos con la fe y la espiritualidad a medida que envejecen. Si usted les permite, algunos abuelos afligidos le “enseñarán” sobre el papel de la fe y la espiritualidad en sus vidas. Animarlos a expresar su fe probablemente les ayude a sanar en el dolor.

En ocasiones, no obstante, la fe puede complicar naturalmente la curación. El abuelo puede sentirse enojado con Dios por “tomar” al nieto. Entonces puede sentirse culpable por su enojo, porque, él puede razonar: “Dios no debe ser cuestionado”. O el abuelo puede luchar con los sentimientos de duda sobre la soberanía de Dios y la vida futura.

Hablar con un pastor puede ayudar a los abuelos, siempre y cuando el pastor permita a los abuelos expresar honestamente sus sentimientos de enojo, culpa y tristeza. Nadie debe decirle a un abuelo que no debe afligirse porque el niño ha ido al cielo; el luto, el duelo y la fe no son mutuamente excluyentes.

Escucha 

Usted puede empezar a ayudar simplemente escuchando. Su presencia física y su deseo de escuchar sin juzgar son herramientas de ayuda decisivas. No se preocupe tanto por lo que ha de hablar. Procure concentrarse en las palabras que le están compartiendo. El abuelo afligido puede querer compartir la misma historia sobre la muerte una y otra vez. Es como si hablar de ello lo hace un poco más soportable cada vez.  Escuche atentamente. Dese cuenta de que esta repetición es parte del proceso de curación de los abuelos. Simplemente escuche y trate de entender.

A veces los abuelos, especialmente los abuelos varones, no quieren hablar de la muerte. Pueden haber sido criados para creer que hablar de sentimientos es algo frívolo, egoísta o no varonil. Está bien; no tienen que hablar. Simplemente el pasar tiempo con ellos les demuestra su amor y preocupación.

Se compasivo

Permítale al abuelo expresar sus sentimientos sin miedo a la crítica. Aprenda de ellos, no instruya ni establezca expectativas sobre cómo se debería responder. Nunca mencione, “sé cómo te sientes”, no lo haga. Piense en su rol de ayudador como alguien que camina al lado del abuelo afligido, no “detrás” o “delante”.

Permita que el abuelo experimente todo el sufrimiento, tristeza y dolor que está sintiendo en el momento. Entre en sus sentimientos, pero nunca trate de quitárselos. Y reconozca que las lágrimas son una expresión natural y apropiada del dolor asociado con la muerte.

Evite los clichés

Las palabras, particularmente clichés, pueden resultar extremadamente dolorosas para un abuelo afligido. Los clichés son comentarios trillados a menudo destinados a proporcionar soluciones sencillas a realidades difíciles. Se les suele decir a los abuelos: “Dios necesitaba otro ángel en el cielo” o “no te preocupes, John y Susie (pueden) tener otro hijo” o “tienes que ser fuerte para tu hijo”. Comentarios como estos no son constructivos. En su lugar, duelen porque disminuyen la pérdida muy real y muy dolorosa de un niño único.

Ofrece ayuda práctica

Preparar la comida, lavar la ropa y limpiar la casa son sólo algunas de las maneras prácticas de mostrar su cuidado a los abuelos. Y, al igual que con su presencia, este apoyo es necesario en el momento de la muerte, así como en las semanas y meses venideros. 

Escriba una nota personal 

Las tarjetas de condolencia expresan su preocupación, pero no se comparan con palabras escritas de manera personal. Comparta un recuerdo favorito del niño que murió. Relacione las cualidades especiales que usted valoró en él o ella. Estas palabras serán un regalo amoroso para los abuelos, palabras que serán releídas y recordadas siempre.

Trate de usar el nombre del niño que murió en su nota personal y al hablar con el abuelo. Escuchar ese nombre puede ser reconfortante, y usted les confirmará que no ha olvidado a este niño importante que los abuelos amaban y añoran tanto.

Tenga en cuenta las vacaciones y otros días significativos

Ocasiones especiales como días festivos y otros importantes podrían representar tiempos difíciles para el abuelo, tales como el cumpleaños del niño y el aniversario de la muerte del niño. Estos eventos enfatizan la ausencia del niño. Respete este dolor como una extensión natural del proceso de duelo.

Estos son los momentos apropiados para visitar a los abuelos o escribir una nota o simplemente darles una llamada telefónica aunque sea rápida. Su apoyo continuo será apreciado y curativo para ellos.

Por Alan D. Wolfelt, PhD.

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