Aflicciones santificadas de Dios | Octavius Winslow

Glorificad por esto a Jehová en los valles; en las orillas del mar sea nombrado Jehová Dios de Israel.
ISAÍAS 24:15

Grande es la gloria que traen a nuestro Dios encarnado las aflicciones santificadas de Sus santos. Que muchos testifiquen cuán profundas son estas a menudo y, sin embargo, cuanto más profunda es la aflicción, más profunda es la gloria. Contemplad la gloria que le dieron a Dios Daniel en el foso de los leones; Sadrac, Mesac y Abed-nego en el horno de fuego; y Pablo y Silas en la prisión. ¿Y qué es la historia de ellos sino un tipo de todos los miembros afligidos de la familia de Dios? El Señor será glorificado en Su pueblo. Y por eso que lo aflige, lo prueba y lo castiga. «Jehová prueba al justo» (Sal. 11:5). Él tiene Su guarida, Su prisión y Su horno. Él tiene Su propio modo y Su manera señalada de probar Su obra en los corazones de ellos. Y ya sea por el foso de los leones, la prisión o el horno, Él es glorificado en ellos. Ver cómo Cristo puede cerrar la boca del león, puede neutralizar la llama devoradora y puede abrir las puertas de la cárcel, ¡qué glorioso se muestra Su poder! Observar la voluntad resignada, el espíritu subyugado, la sumisión muda y la aceptación alegre en la más profunda aflicción, ¡qué gloriosa se muestra Su gracia! Contemplar la fuerza diaria impartida, las preciosas promesas aplicadas y el consuelo reconfortante experimentado, ¡qué glorioso aparece Su amor! Ver la paja dispersada, la escoria consumida y la mente puesta en perfecta armonía con la voluntad de Dios —decir con David: «Como un niño destetado está mi alma» (Sal. 131:2)—, ¡qué gloriosa se muestra Su sabiduría! Oh, si estas son las bendiciones que florecen de la vara, ¡bienvenida sea la vara! Si esta es la gloria que trae el nombre de Jesús por un proceso de aflicción santificada, entonces denle la bienvenida a la aflicción. Solo vean que Él es verdaderamente glorificado en ustedes por ella. Mira que Él es glorificado, mientras estás en el horno, por tus gracias pasivas; mira que Él es glorificado, cuando has salido del horno, por tus gracias activas. «Me probará, y saldré como oro» (Job 23:10).

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