Salmo 79:1-2 Sumergidos en la indignación.

Salmo 79:1 Oh Dios, vinieron las naciones a tu heredad; Han profanado tu santo templo; Redujeron a Jerusalén a escombros. 2 Dieron los cuerpos de tus siervos por comida a las aves de los cielos, La carne de tus santos a las bestias de la tierra.

La indignación se expresa desbordante mente, por indignación el salmista expresa palabras que claman a gran fuerza el dolor, hundido se encuentra el salmista en la indignación al ver la trágica situación del pueblo, la calamidad llego aun extremo que la descripción que hace el salmista es totalmente atroz:

  • Profanaron el templo de Jehova verso 1.
  • Redujeron a Jerusalén a escombros verso 1.
  • Dieron los cuerpos de tus siervos por comida a las aves de los cielos verso 2.
  • La carne de tus santos a las bestias de la tierra verso 2.
  • Derramaron su sangre como agua verso 3.
  • No enterraron los cuerpos verso 3.

La dura situación que el pueblo de Israel estaba a travesando por causa del ataque del rey de Babilonia los ha dejado totalmente devastados ante semejante situación el salmista se duele, lamenta, aflige y este lo único que logra hacer es expresar todo lo sucedido delante de DIOS, en los versículos mas adelante el mismo salmista suplica y ruega en forma de pregunta las misericordias y perdón del SEÑOR verso 5 ¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿Estarás airado para siempre? ¿Arderá como fuego tu celo? También suplica por la justicia del SEÑOR que es inigualable a la de los hombres verso 6 Derrama tu ira sobre las naciones que no te conocen, Y sobre los reinos que no invocan tu nombre.

En esta situación tan drástica el salmista no duda en recurrir al SEÑOR y suplicarle por auxilio aunque se sienta bastante turbado, este salmo, ejemplo para nosotros es ya que podemos notar que ante cualquier situación podemos clamar al SEÑOR y solicitar su ayuda y justicia, el dolor puede ser perturbador pero tener a quien recurrir en situaciones drásticas es consolador, consolémonos en el SEÑOR porque el es nuestro ayudador  Hebreos 13:6 así como el salmista debemos también nosotros confiar en el SEÑOR aunque la atrocidad aturda.

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