Recuerda a quien le pertenece verdaderamente todo lo que posees | Thomas Brooks

Tus cercanas y queridas misericordias fueron primero del Señor antes de que fueran tuyas, y siempre fueron del Señor más que tuyas. Cuando Dios da una misericordia, no renuncia a Su propio derecho en esa misericordia: «Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos» (1 Cr. 29:14). El dulce de la misericordia es tuyo, pero el derecho soberano de disponer de tus misericordias es del Señor. «Lo que eres, se lo debes a quien te hizo; y lo que tienes, se lo debes a quien te redimió». Tú dices que es justo y razonable que los hombres hagan con lo que es de ellos lo que quieran, ¿y acaso no es justo y razonable que Dios, que es el Señor supremo, haga con lo que es de Él lo que quiera? ¿Crees que el gran Dios puede hacer en el cielo lo que le plazca, y en los mares lo que desee, y en las naciones y reinos del mundo lo que es según Su agrado, y en tu corazón lo que quiera? ¿Y no crees que Dios puede hacer en tu casa lo que Él quiere, y hacer con tus misericordias lo que le plazca?

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