Proverbios 3:1 En nuestro corazón su voluntad.

Proverbios 3:1 Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos.

En nuestro versículo de hoy, DIOS nos hace eco de considerar sus mandamientos a diario de forma que consideremos que no es solamente verla como algo abstracto o mejor dicho puesto en el papel o en piedra como si tuvieran que quedar herméticas, como si no hubiera necesidad de llevarlas a cabo o de hacer las en nuestra vida cotidiana, he aquí otros dos pasajes donde se nos hace esta misma observación:

  • Deuteronomio 8:1 Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento….
  • Josué 1:7 Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó…

Teniendo estos versículos debemos de tener firmemente claro que es lo que DIOS quiere de nosotros y darnos por entendido cual es su propósito. Cumplir su voluntad:

  • El deseo de cumplir la voluntad de DIOS no es para gloria nuestra en medio de los hombres.
  • No es para hacernos ver diferentes y así hacerles ver como inferiores y nosotros como superiores.
  • No es para hacerles ver como perdidos y nosotros como conocidos en nuestros caminos, en medio de nuestro deber no podemos procurar lo que los mismos fariseos procuraban a través de la palabra de DIOS.
  • No podemos buscar nuestro propio reconocimiento, si el hacer la voluntad de DIOS no es con objetividad de buscar la gloria de DIOS entonces tengamos por revelado nuestro corazón de donde esta ubicado Mateo 6:21.

El deseo de cumplir la voluntad de DIOS debe de ayudarnos a demostrar a todos los seres humanos lo que DIOS mismo a hecho en cada uno de nosotros:

  • Debemos cumplirlos porque esta es su voluntad y porque esto es lo que hacen sus hijos Salmo 40:8.
  • Debemos demostrar esa gracia que DIOS mismo ha derramado en nosotros no demostrando indiferencia Lucas 18:9-14.

Procuremos demostrar esa transformación que muchas veces decimos que DIOS mismo ha hecho en nosotros, con humildad, con sencillez de corazón, no teniendo presente nuestro egoísmo, el cual muchas veces se pone por delante nuestro, procuremos que aunque los demás nos hagan daño la gloria de DIOS debe ser demostrada no según nuestros pensamientos sino los pensamientos del SEÑOR.

1 Juan 2:4 El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él.

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