Oración del alma piadosa en aflicción | Thomas Brooks

Cuando una aflicción llega en amor a un alma, el lenguaje de esa alma es este: «Señor, quita la causa en vez del efecto, el pecado en vez del castigo, mi corrupción en vez de mi aflicción. ¡Señor! ¿De qué me servirá tener la herida cubierta si la materia corrupta permanece todavía? No hay mal, Señor, para el mal del pecado. Por lo tanto, líbrame más bien del mal del pecado que del mal del sufrimiento. Yo sé, Señor, que la aflicción no puede ser tan desagradable para mí como el pecado es deshonroso y desagradable para ti. Entonces, Señor, déjame ver el fin de mi pecado, aunque en este mundo nunca vea el fin de mis aflicciones. ¡Oh, déjame ver el fin de mis corrupciones, aunque nunca vea el fin de mis correcciones! Señor, prefiero tener una cura para mi corazón que una cura para mi cabeza; prefiero estar sano por dentro que por fuera; prefiero tener un alma saludable que un cuerpo saludable, un interior puro que un exterior hermoso».

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