Juan 7:17 Acercándose a la verdad.

Juan 7:17 El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.

Cuan difícil es tener en claro que las circunstancias pueden llegar atemorizarnos y hacernos retroceder o hacernos mas valientes y confrontarlas, muchas veces estando en medio de las circunstancias los pensamientos son muchos atravesando por nuestra mente, podemos desvariar en nuestro actuar y formas de pensar estando en ellas, lo que hace muy probablemente no querer confrontar la realidad de las circunstancias, solo por el motivo de no querer pasar un momento amargo o sufrir.

Un poema de Dehmel expresa este saber:  Hay una fuente que se llama dolor. De ella mana la dicha pura. Pero el que mira en sus aguas siente pavor.

El momento de dificultad por el que Cristo mismo atravesaba por causa de los Judíos no era sencillo, ni tampoco era algo deseable, pero tener que confrontarlos no estaba fuera de su propia voluntad ni tampoco era algo que tenia posibilidades de no hacerlo, era obvio que Cristo estaba dispuesto a la critica, dispuesto a la indiferencia, no le gobernaba la presa del temor ni el deseo de no tener que pasar algún tipo de momento vergonzoso por causa de ellos.

Si vemos con claridad este panorama, aun el mismo Señor Jesucristo aclara el deseo que ellos tenían de darle muerte Verso 19, aun sabiendo esto no se dejo vencer por el temor que los judíos querían transmitirle para lograr callarle.

En nuestro caso tomando el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo, nuestras aptitudes muchas veces demuestran de que estamos hechos y a que nos parecemos, si ellas no concuerdan con nuestras creencias que comunicamos a los demás, entonces estamos perdidos, por mas que nos esmeremos en hablar y que se vea con claridad que no es usual o costumbre hacerlas, demostramos que nuestra realidad es otra.

Cristo muy claramente dijo: El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca verso 18. Utilizar medios y que estos no se hagan realidad en nosotros solamente  para engrande cernos por estos mismos medios demuestra de lo que realmente estamos hechos, digamos lo que digamos, hagamos lo que hagamos, sino concuerdan de nada vale, todo es pura vanidad.

Las palabras de Cristo nos deben de acercar mas a la verdad, ¿Si sufrimos por quien sufrimos? ¿Si hacemos o hablamos cual es el motivo? Debemos estar dispuestos a toda realidad en nosotros y rogar al Señor su perdón si acaso nuestra palabrería a sido solamente un medio para glorificarnos nosotros.

Acerquémonos a la verdad, que es Cristo y confrontemos nuestra realidad, no con temor, ni tampoco por razones de querer figurar, sino por causa del que un día nos ha de juzgar, aunque tengamos que pasar momentos difíciles y pasar por circunstancias que por lo normal no deseamos, no buscando nuestra propia gloria, sino buscando la gloria de aquel, que dio su vida por nosotros.

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