El testimonio de los cristianos que se gozan en la aflicción | John Wesley

La experiencia indica que, generalmente, el ejemplo causa una impresión mucho más profunda que la enseñanza. ¿Y qué ejemplo puede tener mayor influencia que el de un ser que se mantiene calmo y sereno en medio de la tormenta —entristecido, mas siempre gozoso? (cf. 2 Co. 6:10). Alguien que humildemente acepta la voluntad de Dios, aunque implique sufrir, y que puede decir en medio de la enfermedad y del dolor: La copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber? (cf. Jn. 18:11). Y en tiempo de pérdida o necesidad: El Señor dio, y el Señor quitó; ¡sea el nombre del Señor bendito! (cf. Job 1:21).

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