Consideren los cambios pecaminosos que Dios ha maldecido | Thomas Brooks

Consideren los cambios y medios pecaminosos que Dios siempre ha maldecido y arruinado. El lingote de oro de Acán no fue más que un lingote para cortarlo y sus mantos una mortaja para envolverlo. Acab compró una viña con la sangre del dueño, pero enseguida fue empapado con su propia sangre, conforme a la palabra del Señor (cf. 1 R. 22:34:40). ¡Giezi quiso obtener un talento de plata y dos vestidos nuevos con una mentira, digo, con una mentira! Bien, los obtuvo, pero también obtuvo con ellos una lepra que se unió a él y a sus hijos para siempre (cf. 2 R. 5:22-27). Con esas mismas manos que Judas tomó dinero para traicionar a su Señor, con esas mismas manos puso una soga para ahorcarse.

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